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¡Vinilo al rescate!... una vez más: Renovar una campana extractora


El vinilo, de nuevo al rescate de los pobres, para subsanar errores sin gastar mucho dinero.

Cuando amueblamos la cocina, quería poner una campana extractora de color negro, pero el de la tienda de electrodomésticos me dijo que eran muy sucias, que cada pequeña salpicadura se veía mucho y que la tendría que limpiar cada vez que cocinase, por lo que nos decantamos por una campana con cristal transparente ¡¡ERROR!!


¿Por qué? Pues porque puede que la negra se vea sucia enseguida, pero le pasas una bayeta y listo, en cambio la de cristal transparente, puedes limpiarla igual y tener el frente impoluto, pero todo el polvo que se acumula por detrás se ve, dándole un aspecto como de cristal esmerilado, y la parte trasera no es tan fácil de limpiar como la delantera.

Para más desesperación, la parte inferior de mi campana está pegada a la pared, por lo que no puedo meter nada para limpiarla por detrás, así que la única solución es desmontar el cristal, limpiarlo y volver a colocarlo.

Con eso, consigues tenerla limpia hasta que se vuelve a acumular el polvo, es decir... ¡nada! y es un verdadero fastidio.


Así que después de 6 años desmontándola cada poco tiempo, me he cansado. Y como mientras funcione no la pienso cambiar, he decidido ponerle vinilo por detrás para que no se vea el polvo que se acumule y así solo tener que desmontarla cuando quiera hacer limpieza general de la cocina y no cada dos por tres.

¿Qué necesito?

- Vinilo
- Espátula de plástico.
- Tijeras
- Alfiler (opcional)

¿Cómo lo hago?

Limpiamos bien el cristal para que esté impoluto. Aseguraos de que no quede ninguna motita o se notará al poner el vinilo.

Pegamos el vinilo por la parte trasera, ayudándonos de una espátula o tarjeta de crédito para pegarlo bien a medida que avanzamos y que no queden burbujas.

Si nos sale alguna burbuja, podemos pincharla con un alfiler y pegar bien el vinilo con la espátula para quitar la burbuja y que no se vea el agujero del alfiler.

Así de simple.

Como yo no tenía ningún vinilo tan grande como el cristal que me permitiese cubrir la superficie sin hacer ningún empalme y la idea de que se notase un corte en medio de la campana no me hacía mucha gracia, pensé que si debía hacerlo en varios trozos, haría que tuviesen sentido, y opté por darle un toque más alegre haciendo que fuese a juego con el vinilo del árbol que tengo en la otra pared de la cocina.


Para ello, primero hacemos el diseño de una rama a mano alzada, para hacernos una idea de dónde colocar cada elemento.


A continuación lo dibujamos y recortamos en el vinilo. Con negro hacemos las ramitas y con verde las hojas.

Colocamos primero estos elementos y después el vinilo blanco encima y aprovechamos las ramas para hacer el corte del vinilo blanco y que todo se vea uniforme por la parte delantera.


Finalmente, colocamos el cristal en su sitio, ¡y ya tenemos campana nueva!



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